Manías y Tics en la infancia

A muchas familias os preocupa que vuestras niñas y niños sufran manías o tics, lo cual es relativamente frecuente durante la infancia. Desde La Casa Rosa Enfants School quiero ofreceros unos pequeños consejos con respecto a esto, pues en nuestra escuela infantil en Godella, se han dado algunos casos recientes y antiguos, de niñas/os con tics que preocupaban mucho a sus familias y nos pedían consejo sobre cómo debían actuar.

Mirad el primer consejo que os doy, como en ocasiones anteriores, para casi todo lo que tiene que ver con la infancia, tened mucha calma. Cuando una niña o un niño tiene una manía o un tic, pese a que comenzó normalmente como un acto voluntario, después es un acto reflejo que le cuesta controlar, y que tu te pongas nerviosa/o no va a ayudarle a corregirse, muy al contrario, puede empeorar significativamente.

Una manía o un tic, no ha de preocuparte especialmente, salvo en el caso de que al realizarse de manera compulsiva interfiera de algún modo en su vida o den lugar, según la manía o el tic, a problemas de salud.

En términos generales; morderse las uñas, chuparse el dedo, retorcerse el pelo o chupar un mechón son algunas de las manías más comunes en niñas y niños en edad escolar. Normalmente se trata de una respuesta fisiológica a una situación de ansiedad, por lo que reñirle no sería una buena solución , menos castigarle pues agravaría la causa que las provoca, los actos repetitivos buscan precisamente tranquilizar, los hacen sentirse bien, por eso lo hacen. Estudios científicos han demostrado que llevarse los dedos a la boca o tocarse la boca, estimula en niñas/os la producción de serotonina, una sustancia que nos ayuda a sentirnos relajados. También el simple aburrimiento puede ser un desencadenante.

La mayoría de los tics y las manías desaparecen solas, pero algunas persisten, por lo que es necesario trazar una estrategia efectiva para combatirla si fuese necesario.

Algo muy importante a observar por parte de las familias, es en qué momento se dan esos comportamientos; por ejemplo si cuando vamos al médico, la niña o el niño se retuerce un mechón de pelo, probablemente es su forma de expresar incomodidad con la situación. También debemos observar si ha habido un desencadenante, es decir, una situación de gran estrés en su vida; como la perdida de una mascota o un cambio de domicilio.

También está el TOC, el trastorno obsesivo compulsivo que excede de un tic o manía, es una patología y todavía no está claro qué las motiva. Se considera que un/a niño/a tiene un TOC cuando sus manías, obsesiones y compulsiones les impiden llevar una vida normal, les interrumpen sus actividades cotidianas de manera significativa.

Si los tics o las manías que suelen denotar ciertos miedos en niños/as comienzan a interferir en su bienestar emocional, o determinan de algún modo su vida, os recomiendo que lo consultéis con el/la pediatra para que os pueda aconsejar.

Pero en términos generales, sencillamente paciencia, si se hurga la nariz, se muerde las uñas, se retuerce el pelo o tantas otras actividades repetitivas; no le gritéis, ni le riñáis, simplemente decírselo; Paula deja el dedo, Manu deja el pelo. Así, en un tono neutro, sin reproches, sin levantar la voz, pues de lo contrario sin querer, vais a acabar reforzando la conducta.

Muchas veces estas manías o tics vienen dadas como respuesta del niño o de la niña al estrés, si se acentúan, tal vez deberíais valorar si tiene demasiadas actividades o recibe demasiada presión de algún tipo.

Las manías y los tics disminuyen con la relajación y el descanso, por lo que dormir bien y tener rutinas mejorará. También si ya son más mayores, una tabla de recompensas y estímulos positivos podrían ayudar. Sobre todo , no perder la calma y entender que lo hacen por necesidad de alivio y no por molestar. Si la situación se agudiza y creéis que podría ser un trastorno, siempre debéis consultar con un/a pediatra que os orientará mejor.

Gloria Pascual Rivera.

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